Piensa que un colchón debe repartir el peso del cuerpo óptimamente, tiene que poseer una firmeza adecuada para sostener bien cada parte pero sin ser algo incómodo.

Recientemente se ha ido propagando la idea de que un colchón duro es siempre lo mejor para la espalda, sin embargo esto no es una regla. La firmeza del mismo es una cuestión de preferencia personal y de peso.

Un colchón ideal debe respetar la curvatura natural de la columna vertebral, considerando que te acuestes boca arriba; además de que la deje alineada cuando duermas de lado.

Si el colchón es muy rígido no se adapta al cuerpo, permite una mejor aireación, pero por otro lado hace que el peso del cuerpo no se distribuya adecuadamente por toda la superficie.

Cuando un colchón es demasiado blando, la persona tiende a hundirse. Esto implica varios problemas como una sensación de calor que aumenta al no circular el aire. Además, la columna vertebral y la espalda no están bien sujetas sin importar como duermas.

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